domingo, 29 de noviembre de 2015

CELOS





Sensación de existencia adormitada, desde mi centro sabiéndote  mía, y no presentada.
Tienes el poder de secar  el río que lleva vida en vena, ilusiones, magias, alegría, también el recuerdo de alguna pena.
Te aprovechas de mis momentos flacos, bajos, tan frágiles…envenenando el manantial de aguas termales, baño cálido y eterno de mi amor.
Te eriges en sombra, desprecio, pisadas de un pasar inexistente, te ríes de mis vergüenzas, de mi sentir.
Afloras  lo podrido, corrompido y maloliente  por edad almacenado, convirtiendo ese azúcar caramelo, en amarga hiel.
No tienes cara, eres veloz sin tener pies, te enredas en mi pensamiento, como la mala hierba, al tallo creciente, tierno y jugoso.
Calcomanía de toda una vida, pegada invisible a cada poro de mi piel, germinas los deseos primarios, no buenos de mi persona, cegando ojos, sesgando sentidos, destrozando el corazón.
Matándome en despreciada locura, carroña de hacer mal, eres de nombre en plural.
Ese que marchita lo más sagrado, el amor de dos humanos, ese que aniquila la verdad.
Celos de mi sombra, que no es otra que tú ver


*José Manuel Salinas*
       D.R.


sábado, 28 de noviembre de 2015

PARA TI.




Magnetismo,
que en pensamiento
a tu lado me lleva…

No sé, si alguna vez
te han escrito un poema.
Ni tan siquiera sé,
si te han pintado en letras.

Mi humilde tinta,
te plasma en la esperanza.
Donde la ilusión se hace luz.

Para ti…

Yo,
por siempre seré,
suave gota de lluvia
u ola de embravecido mar.

Yo,
por siempre seré,
el cantar colorido y amigo,
de pájaro fiel.

Yo,
siempre por siempre estaré,
en el brillo del azul
o en el cálido ocre de
la madre tierra.

Yo, 
siempre por siempre seré,
tu eterna primavera…

*José Manuel Salinas*








SEPTIEMBRE NEGRO





Día de septiembre, acabado el largo verano, veo las flores ya marchitas. Un sol de justicia entregado y solitario, baila sus rayos con ese carisma tan intenso.
He llegado hace nada, agradeciendo la sombra de los árboles. El frescor del rellano al entrar, limpio y perfumado gracias a doña Margarita, me ha aliviado. Es todo un primor de mujer, activa y vivaracha, un algo mayor, guapa…nunca entenderé el porqué de su soltería.
Pienso en ti, en tu encuentro de esta noche, la cena en tu compañía y la sorpresa que te llevo. ¡Sí! Por fin me he decidido, sabes que me cuesta tomar decisiones, me siento inseguro. Esta es de las grandes y no puedo dejar de sonreír. No dejo de imaginar tu cara, sé que pondrás gesto de incrédula…tantas veces me lo has pedido ¡jodida indecisión la mía! Pero está vez es fijo, me voy a vivir contigo, tenerte a todas horas y no solo en mi pensamiento, mirar la luz de tus ojos al amanecer, acariciar tu pelo, tocar tu cara, abrazarte sin más, puro impulso de mi necesidad. ¡Cuánto te extraño ahora! Cuanto te quiero mi niña preciosa sin igual.
Llevo en mi cara la sonrisa y tú, ocupando mi pensamiento, deleitando esta imaginación en ti.
Me doy cuenta de un paquete en el suelo pegado a la puerta, casi tropiezo, creo firmemente que me nublas. El caso es que no espero nada, debe ser un error, aunque me extraña que doña Margarita tenga estos tipos de fallos, suele ser muy disciplinada para sus cosas y sobre todo la de sus inquilinos.
Al asir el paquete leo mi nombre y compruebo que no hay ninguna equivocación, también observo que no tiene remite y eso me deja pensativo.
Entro en casa y cierro despacio la puerta a mi espalda, llevo el paquete en la mano, viene envuelto en papel de estraza y unos cordeles de hilo de pita con un nudo centrado, apretado, ceñido en varias vueltas.
Sin desvestirme, ya voy escaso de tiempo, mi curiosidad va en aumento, ahora me tocará correr un poco, ya me ducharé más tarde. Eso sí, quiero ser puntual por una vez y recogerla a la hora indicada.
Marchó a la cocina y agarro un cuchillo, el mismo utilizado en el desayuno, sigue en la mesa con todos los restos,  soy descuidado para estos menesteres. No recogí pensando que a la vuelta lo haría. Es una de las cosas, de las tantas cosas que tengo que empezar a cambiar. Helena es muy organizada y más de un reproche me he llevado las pocas veces que se ha quedado en casa, además con toda la razón.
Voy hacia el dormitorio, intento ganar un poco de tiempo con el dichoso paquete en la mano, mi curiosidad aumenta pero el reloj no se detiene. Me siento en el borde de la cama,  corto el cordel de un tajo certero quedando las solapas separadas y de frente. ¡Buen trabajo! Pienso…al tiempo que mi curiosidad se va evaporando, la sonrisa tornándose agria y extraña y, los ojos en un no asimilar lo que contemplaban…son mis ropas.
El vaquero manido, el suéter de cuello alto que me regaló Helena, todavía conserva su perfume, suave como su calida piel, fue un acierto este regalo, siempre que me lo pongo se lo digo y suele sonreír complaciente de su acierto.
Creo que es una mala señal, sobre todo al ver el sobre, pequeño y malva, su color favorito. Mis dedos tantean algo dentro del el, estoy nervioso o asustado, no se lo que es. Después de leer la escueta nota con un beso lejano y frío, vació en mi mano lo que hay dentro del sobre. Es el anillo, un regalo muy especial, un sentimiento puro y claro. Se lo regalé el día que nos declaramos, esa tarde en el jardín, primavera encendida, testigo mudo de un juramento, sellando nuestro amor eterno…
Me ha dejado, me ha abandonado de la manera más amarga, sin derecho a replica. Siento mi alma destrozada, la mente obtusa, nublada…un suspiro que me ahoga sintiendo todo el amor por ella, el sustento de mí ser.
Con las lágrimas y el dolor en mi cara, me dirijo al armario, parece que esté a una eternidad de mi aun estando enfrente…no soy yo, ni mis manos, ni mi cuerpo, no logro entender.
Cojo una percha, la más vieja, estos vaquero manidos no merecen otra, el suéter ahora de cuello bajo y mis recuerdos, deslizo la percha hasta el fondo del armario, a lo más oscuro, lo más negro de una vida sin vivir, esa que tanto duele…
Cierro la puerta del “ya no existirá jamás” limpió mis lágrimas, apago la luz de mi llegar, cargada de esperanza y brillo…
Recostado en la cama, con el fluido interior de mi dolor, me abrazo a la soledad.


*José Manuel Salinas*
         D.R.



jueves, 26 de noviembre de 2015

PEGADO A TU FOTO.




Quiero,
necesito tus caricias en la madrugada,
a la hora en que todo es ajeno y lo perdido duerme,
-pura mentira exenta de realidad-
donde el silencio es dueño de la soledad,
empapando hasta el tuétano,
pudriendo sin compasión
la foto fija e inmóvil de un amor en blanco y negro.

No siento el calor de la rojiza llama prendida del ayer,
ni el sofoco de unas brasas pegadas a mi sudorosa piel.
Ahora es nada,
agitada respiración en noche avanzada,
solo en la cama húmeda de llanto,
en la desgracia de lo tizón.

Vendrá el día con su luz,
los cantos avisadores del gallo sin capar,
el rocío que moja,
el volar de los gorriones ajenos a mí estancado dolor.
Brillará el verde,
arropando el arcoiris magico de la vida
mimetizando su color en unas fragiles mariposas inquietas.

Será, es,
la postal natural enviada con nombre y dirección,
el día a día de un corazón abierto, vivo,
en la espera siempre amarga
del acuse de recibo que no llega.

Acaso perdiste el entender que necesito tus caricias,
la sabiduría de tu voz,
la savia bendita que rezuma tus labios,
el calor humano que purifica,
esa paz en tu mirada que contagia,
haciendo vibrar en azul el aura divina de nuestros cuerpos.

Sigues sin saber, 
que para vivir completo,
sin miedos,
preciso la foto en color de la unión visible y eterna,
de nuestras almas…

*José Manuel Salinas*



TU NOMBRE Y EL MIO





Grabaré tu nombre en la roca más dura,
en lo más alto,
aislado de la erosión del mar;
letras de significado verdadero, protegido.
Lo más autentico por divino.

Embriagadas de brisa mediterránea,
letras sencillas mirando al levante.
Quiero que brillen todos los días
engalanadas por la gracia del sol naciente.

Tendrás mi dominio
 hasta los confines del horizonte,
dueña de la vida en brillos de agua y sal.
Serás el faro fijo, radiante,
de mi alma perdida,
garante de mis pensamientos,
en un hacer realidad.

Marinero soy de mil puertos nocturnos,
navegante de  velero en concurridos mares,
de aguas bravas en un deje de mansas estelas espumadas…

Grabaré tu nombre en lugar visible,
oliendo a levante,
como es nuestra seña de identidad
como guía querida de una salvación por llegar.


Mañana, será mañana…
 grabaré tu nombre y el mío


*José Manuel Salinas*





miércoles, 25 de noviembre de 2015

ÚLTIMO ESCRITO





Escribo, sí…

Te escribo sin estar en mí,
apenas,
un cuerpo en  carnes sin alma,
a nada,
 solo la ilusión en niñez de ser invisible...

Presiono las letras haciendo hendidura,
lastimando la inocencia virgen del papel,
oliendo la sangre negra de la tinta;
castigando los dedos,
 agarrotados, morados,
sumisos podridos de una gramática
ya sin sentido e inerte.

Marcharon con el tiempo
los ecos limpios de la palabra amor,
el azul de las arterias,
 ocupadas en fogosos impulsos alterados.

Ya no existe  el aroma del café,
 la sonrisa cómplice y sincera
de las mañanas embriagadas en ternura.

Ahora,
ya desvanecido tú nombre,
muertas están aquellas rosas con espinas y sin cortar,
anuncio tétrico de una ausencia,
haciendo desprecio a la vida,
con ese yo más…Que no volverá.

Escribo, sí,
hago sangre y no duele,
heridas que jamás cerrarán,
gangrena, como amnistía
 para unos pensamientos fugaces.


Escribo, sí,
sabiéndome el tallo que vivía en la húmeda tierra,
ayer frondoso, verde lumínico,
sostén de tus rosas blancas;
hoy, sin tu nombre,
 seco, apocado, tan muerto…

He conseguido ser invisible,
no existo amor…  


*José Manuel Salinas*


martes, 24 de noviembre de 2015

FRANCA DESNUDEZ




Te necesito. Te quiero
radiante, viva y desnuda.
Sin acopios de un pasado,
como puras son las aguas
en su termal nacimiento.


Te extraño desde la angustia,
lánguido, infame te busco
arañando lo perdido.

Recuerdo de aquellas horas
marcado sol escondido,
dulce minuto completo,
preciado reloj sin tiempo.


Desde ahora, sin lamento,
ni desfallecer lo cierto,
ofrecida está mi lucha
garante de lo preciado.

Fiel promesa ya acabada
para un igual entendida
tangibles serán los hechos
de palabras encontradas.


Te necesito. Te quiero
radiante, viva y desnuda…


 *José Manuel Salinas*


martes, 17 de noviembre de 2015

DUELE.





                                                                            ¿Acaso no es dolor ver el fruto,
                                                                                                    y... tenerlo como prohibido?



Los días son claroscuros…
Tu sol ya no me calienta,
mí luna espanta
cuando la nube imantada de dos, no nos cubre.
La distancia es infinita…

Más, no por eso dejo de pensarte
en los rayitos tenues y fijos del sentimiento.
Clarividencia de mis  momentos
allá en lo alto o tan adentro que duele.

Atrás quedaron las etapas quemadas,
ahora, 
tierra de nadie,
 agrietados cobijos  llenos de sentidos,
en formas dolientes…
Abismal oquedad que todo lo traga

Lágrimas disimuladas en lluvia,
agua no fértil secando dos corazones
que en suplicio taciturno,
aparentes terrones,
deja un amor latente, de incógnito callado…



*José Manuel Salinas*
         D.R.


sábado, 14 de noviembre de 2015

TROCITO DE TI.





Acariciaré de una sola vez
el misterio puro, oculto de tu alma.
Todo.

Palpando con la requerida suavidad
(sedas propias de mi oriente), mimándote,
como mullida y deseada es la caricia
de una primaveral nube azul.

Dedos imaginarios, comprometidos
con los de unas manos bañadas de vida.
Exponiendo tu luz,
rostro escondido e inmaculado,
a este cegado humano
de tu amor, sumiso prisionero.


Esculpiré tu alma en lo profundo
(recogida en la adversidad de la ilusión,
amargura de lo sempiterno)
Fiel reflejo de un igual,
imantada junto a la mía.


Un solo cuerpo
de una misma vida.
Un solo amor, abrazado.

 *José Manuel Salinas*


jueves, 12 de noviembre de 2015

VIVA GOLONDRINA.





Lejanas van mis palabras,
sin disimulo, ni juego opaco,
para un destinatario cierto.
Recibidas con acuse,
vivas y selladas quedan.

Son palabras hermosas,
sentimientos escritos de aúna.
Palpitante corazón, de añeja polvorosa,
librado por expuesto, de todo raciocinio.

Es él quien la describe…

Gloriosa golondrina,
de estaciones cálidas dispuesta
marchar al sur,
fue tu fiel apuesta.

Musa de poetas,
abrigo de amor y esperanza.
Con tus alas, volverás a tocar mi cristal
desde tu apartada lejanía.

Lejanas van mis palabras,
 directas,
a un destinatario tan vivo y… tan cierto.

*José Manuel Salinas*







domingo, 8 de noviembre de 2015

UN LOCO MÁS.




Me castigo en la soledad inducida, provocada,
por esa falta de apetencia malcriada en el pensamiento;
no quiero indultarme, no quiero la compañía dócil
penosa del hombre herido, desgarrado en los sentidos.


Quiero la paz llorosa de mi marchita imaginación.
Perderme en los caminos negros, espero, que sin retorno,
de esos mundo oníricos abultados de abusos.
Castigos caballerescos, suplicios marcados por otros.

Quiero ser sumiso sin proteger de locuras prestadas,
que el día sea noche, donde el dolor sea amigo…
Palparlo con la mayor intensidad, luna privada y justiciera
dominante sin descanso de una extenuación desvergonzada.

Deseo que la locura perdure en mi tiempo,
esclavo de la sin razón.
Crear el habitad cadavérico del silencio;
anarquía mortecina del cuerpo,
malcriar al intelecto en lo más sucio, reventar sin pudor.

Quiero ser el loco con el dedo señalado.
de palabras cobardes en la espalda.
Susurro de lastimeros hipócritas, benditos de mierda;
gentuza de supuesto bien vivir, sin coraje y vacíos.

Dejadme en compañía de mis sueños, en soledad.
De mis viajes desprovistos de manos, pies y tronco.
Dejar al loco en su espacio de insania insalubre,
que se divierta como tal y viva como Dios…


Una tarde haciendo locuras.


*José Manuel Salinas*



viernes, 6 de noviembre de 2015

LA MEMORIA DEL POETA

                                                              TERCERA PARTE






VIVA EN MI RECUERDO.

Caricias, son tus ojos al mirarme,
tu boca, al compartir el beso deseado.
Libertad, tus manos cuando me acogen
en el abrazo  cercano del anhelo…



PRISIONERO

Prisionero de mis sentimientos,
carcelera consentida de mi amor.
Cegado por la distancia,
cobijo cierto en la
tenue luz de esperanza…



SONRISA VERDADERA

Soledad de unas lagrimas salobres.
Cual falsos espejos de feria
el olvido me engaña.
Cruel bofetada cruzada,
a una sonrisa verdadera.



ALLÁ DONDE ESTÉS

Te beso con la sabiduría aprendida con la edad,
suave, sobre unos labios inquietos, titubeantes.
Te beso en lo tierno esperanzado de nuestra unión.
Donde el aire que exhalamos es un torbellino,
un huracán casi perfecto, que todo lo puede.

Te beso, te beso, otra vez más te beso y… tú no estás.




PALABRAS QUE ENAMORAN.

Hay palabras, que enamoran
en versos dispuestos.
Estrofas, que son su fiel complemento.
Pero…
Nada sería así, así nada sería…
Sin tu presencia, amor.


*José Manuel Salinas*






jueves, 5 de noviembre de 2015

SOMOS ÚNICOS.




  Ábrete, con las sensaciones del momento,
lánzate sin miedo esclavo
contra el espejismo
que doblega  la realidad de ese sueño activo.
Añejo en pensamiento…

Deja de vestirte con viejos equívocos,
imaginando falsos, acomodados estados
inconmensurables pavores de lo incierto.
Abrígate por ti, para ti…

Suplementa los pies a la altura necesaria,
con los hatos del coraje rebelde,
 lazo vistoso y único de tu cuerpo,
descamisa la sonrisa,
pon reflejo en tus ojos.
Que brille el alma en tu cara…

Acurruca desde el desdén la oscuridad,
haz luz de un nuevo amanecer,
el sol sale por ti.
Centellea con pasos firmes las nuevas
y coloridas percepciones del sueño en real…

Mírate en el espejo,
eres tú ante la vida.

Vívela queriéndote, dejándote querer…



*José Manuel Salinas*
                                               D.R.









martes, 3 de noviembre de 2015

LA NIÑA DE MIS OJOS.





Eres  la niña de mis ojos, (literal)
De mi iris el perenne cristalino que lo baña
Cual foto fija y única de mi pensamiento
De los labios son tus besos, la carne púrpura de mi corazón

La fuerza de su latir, el bienestar de mi sentir
La luz de mis mañanas, el calor de mi cama
Tú, la persona que yo quiero, la mujer de mi alma
Adormideras son tus brazos, nana de mis sentimientos

Diciendo al mundo, al que me quiera oír
Voz entrecortada, puro sentimiento
Dos palabras, ni robadas, ni prestadas
En el suspiro fiel de mi aliento, despacito… te amo

Dime que soy tu ver, un trocito de tu vida
Dime algo que merezca, aunque solo sea de palabra
Dame algo en lo que creer, en mi eterna espera
Desde este rincón escondido y, a solas

De tu distancia hago el lamento
De tu ausencia, la lagrima y mi vacío
Con la capa de mi silencio te lloraré
En mi eterna soledad.


José Manuel Salinas.
      D.R.